Sesión de fotos en verano

Hacerse una sesión de fotos en verano

Cualquier época del año es buena para hacerse una sesión de fotos, pero es en verano (al menos en mi caso), cuando los fotógrafos hacemos más sesiones en exteriores. La respuesta quizás está en que en verano no tenemos que abrigados de pies a cabeza; el mayor número de horas de luz al día nos invita a ser más activos; la gente hace más deporte y van más a la playa o a la piscina a nadar y broncearse… En verano a la gente le gusta verse guapa y mostrar el cuerpo que en enero se hizo el propósito de cambiar.

Tipos de sesiones

Evidentemente el verano no sería la estación ideal para hacer un reportaje de moda en exteriores para un catálogo de ropa de invierno, pero por lo demás, la estación se presta para realizar casi cualquier tipo de sesión: reportajes de boda,  bikini, boudoir, sesiones de pareja, familia, niños y hasta a la mascota.

Lugares

Durante la calurosa estación muchos lugares en exteriores son ideales para realizar una sesión de fotos, sobre todo aquellos que tienen relación directa con la naturaleza, como la montaña, el campo, la playa. El mar suele ser el lugar más recurrido para los que lo tienen cerca (y a menudo el más añorado para los que lo tienen lejos), no es de extrañar, el mar es muy  fotogénico y nunca sale mal en las fotos (salvo cuando el fotógrafo saca mal la foto), ya sean en un reportaje de boda, o en cualquiera de los tipos de sesión mencionados anteriormente.

El momento ideal

En cuanto a las temperaturas…

Si las temperaturas son suaves podremos hacer las fotos a cualquier hora del día, pero si estamos atravesando una de esas olas de calor que suelen visitarnos en verano, las horas tempranas de la mañana o las últimas de la tarde serán las más “frescas” y por lo tanto donde el retratista como el retratado se sentirán más cómodos.

En cuanto a la luz…

En verano durante la mayor parte del día la luz del sol cae directamente sobre la tierra, lo que provoca que las fotografías salgan muy contrastadas (con zonas muy claras y otras muy oscuras). No obstante, manejadas adecuadamente, todas las horas diurnas son buenas para hacer fotos. Hasta las horas nocturnas pueden servirnos para hacer determinados tipos de fotografías.

Sin embargo existen determinados momentos del día (que suelen ser los preferidos por los fotógrafos), en que el tono de la luz del sol es muy especial, en el argot fotográfico a este momento del día se le denomina la hora mágica.

La hora mágica  se sucede dos veces al día y básicamente es el tiempo de luz que hay entre el crepúsculo y el amanecer por un lado, y entre el atardecer y el anochecer por otro.
Técnicamente la hora dorada abarca aproximadamente desde que los rayos del sol inciden sobre la tierra con un ángulo aproximado de 6º, hasta después de que éste haya desaparecido por debajo del horizonte aproximadamente hasta los -6º. La luz durante este tiempo es más suave, aunque no siempre tiene porque ser igual, ya que las partículas de agua (nubes o niebla), de tierra (calima), e incluso contaminación pueden influir sobre ella.

La hora mágica se divide a su vez en la hora dorada, donde la luz tiene un tono más cálido y la hora azul, donde el tono de la luz es más frio. El tiempo de duración de cada una de estas fases es relativo, y depende en gran medida de factores atmosféricos como los mencionados.
Como ejemplos de este fenómeno tenemos la fotografía que encabeza este artículo, la cual tomé durante la hora azul en Tenerife, y la fotografía de la parte inferior, que tomé durante la hora dorada en Mallorca.

Sesión de fotos en verano en Palma de Mallorca
Fotografía tomada durante la hora dorada en Mallorca

 

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